{"id":35032,"date":"2016-03-14T22:18:46","date_gmt":"2016-03-14T22:18:46","guid":{"rendered":"http:\/\/dci-org-uk.stackstaging.com\/es\/?page_id=35032"},"modified":"2016-03-24T22:29:47","modified_gmt":"2016-03-24T22:29:47","slug":"virgiliojunio2002","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/virgiliojunio2002\/","title":{"rendered":"Otra vez Abrir\u00e9 Camino\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>\n\tRecuerdo el comienzo de una de las series de televisi&oacute;n que ve&iacute;a de ni&ntilde;o, creo que se titulaba el agente 096, en la que aparec&iacute;a al inicio de cada cap&iacute;tulo la imagen del protagonista caminando a paso firme y decidido, y delante de &eacute;l se iban abriendo puertas, una tras otra, hasta que llegaba al punto final donde daba comienzo la sesi&oacute;n de ese d&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tTambi&eacute;n he podido constatar que la vida del disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s a lo largo de su andadura viene a ser algo parecido. La vida cristiana es un camino hacia el encuentro final con el Amado Salvador. En ese peregrinaje se van abriendo puertas delante y cerr&aacute;ndose detr&aacute;s. Unas se abren pronto, otras tardan en abrirse y dan paso a lo llamamos la espera en el se&ntilde;or. Esos tiempos, los de espera, son momentos de gran prueba para la fe y la paciencia que hereda las promesas. Son especialmente dram&aacute;ticos en los que tenemos un car&aacute;cter impetuoso, impaciente y en&eacute;rgico por naturaleza. Son tiempos de depuraci&oacute;n, de limpieza y restauraci&oacute;n de los motivos que nos impulsan para dar paso a la madurez de la fe y la estabilidad que trae la confianza real en Dios. Son tiempos de muerte y crucifixi&oacute;n del alma para dar lugar a la vida s&oacute;lida del Esp&iacute;ritu en el andar del siervo fiel.\n<\/p>\n<p>\n\tEl Dios de toda consolaci&oacute;n sabe como consolarnos en esos tiempos angustiosos cuando estamos esperando para dar el siguiente paso en Su voluntad. Su palabra trae a nosotros el b&aacute;lsamo de la esperanza y el Esp&iacute;ritu Santo nos recuerda las otras veces cuando el Se&ntilde;or nos gui&oacute; y nos abri&oacute; la senda por donde andar. Aunque no nos quedamos detenidos en el pasado, sin embargo somos consolados al saber que Dios ha estado con nosotros en otros momentos realmente dif&iacute;ciles y su gran poder nos abri&oacute; paso a trav&eacute;s de los muros que se levantaban ante nosotros. El mismo que derrib&oacute; los muros de Jeric&oacute; volver&aacute; a hacerlo llegado el momento.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tEsa es la esperanza que nos trae descanso y paz a nuestra alma afligida y azotada frente a la incertidumbre de las circunstancias que tenemos delante. Su voz prof&eacute;tica se levanta como un baluarte s&oacute;lido desde el que podemos permanecer quietos, expectantes y confiados en Su mano poderosa. Esa voz clama en mi esp&iacute;ritu: &quot;He aqu&iacute; yo hago cosa nueva; pronto saldr&aacute; a luz; &iquest;no la conocer&eacute;is?&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t<strong><em>Otra vez abrir&eacute; camino en el desierto, y r&iacute;os en la soledad&quot; <\/em><\/strong>(Isaias, 43:19).\n<\/p>\n<p >\n\tEsta experiencia la he vivido en muchas ocasiones a lo largo de mi vida cristiana. Son tiempos cuando aprendemos a clamar con el salmista: &quot;Por qu&eacute; te abates, alma m&iacute;a, y te turbas dentro de m&iacute;. Espera en Dios, porque a&uacute;n he de alabarle, salvaci&oacute;n m&iacute;a y roca m&iacute;a&quot;. Vemos en los autores b&iacute;blicos las mismas experiencias, las mismas incertidumbres y las mismas consolaciones que hoy vivimos.\n<\/p>\n<p >\n\tMi primera gran prueba frente a un muro erguido ante m&iacute; fue a los dieciocho a&ntilde;os. Mi vida parec&iacute;a haber llegado a tocar techo y todo era rutinario, vac&iacute;o y desesperante. Entonces conoc&iacute; a mi novia y una nueva dimensi&oacute;n de vida se abri&oacute;. Luego juntos conocimos la nueva vida en Cristo. Alrededor de dos a&ntilde;os despu&eacute;s me encontraba ante otra puerta que deb&iacute;a abrirse y para la que me sent&iacute;a impotente; solo pod&iacute;a clamar y esperar en Dios. Iba a dejar el trabajo, con un contrato fijo en una oficina comercial, abandonar el esquema de vida que hab&iacute;a constituido mi mundo hasta entonces, para marchar a otra ciudad y matricularme en una Escuela B&iacute;blica para seguir el llamado de Dios.&nbsp;\n<\/p>\n<p >\n\tEl tiempo lleg&oacute; y Dios me sostuvo como viendo al Invisible. Sal&iacute; de Salamanca, llegu&eacute; a L&eacute;rida sin saber lo que all&iacute; me esperaba y el paso que deb&iacute;a dar despu&eacute;s de los seis meses que duraban los estudios. Nuevamente era tiempo de clamar, orar y esperar para que Dios me abriera una nueva puerta y pudiera entrar a su servicio que era lo que m&aacute;s anhelaba en mi coraz&oacute;n. La puerta se abri&oacute; en su momento. Uno de los maestros de la Escuela estaba formando un equipo de colaboradores para llevar a cabo una obra pionera en la provincia de Toledo, y el Se&ntilde;or le hab&iacute;a dicho que yo era uno de sus integrantes.\n<\/p>\n<p>\n\tEn el entretanto estaba frente a otro desaf&iacute;o y era que mi novia se casara conmigo y decidiera acompa&ntilde;arme en la andadura de fe que estaba seguro deb&iacute;a emprender. Necesitaba otro milagro de Su gracia y la puerta abierta del coraz&oacute;n de mi joven esposa para que me acompa&ntilde;ara a otra ciudad, con otras personas que a&uacute;n no conoc&iacute;a y trabajara en el equipo evangel&iacute;stico. La puerta se abri&oacute;, no sin dificultades, y el peregrinaje sigui&oacute; su curso&#8230;\n<\/p>\n<p>\n\tMas tarde lo que se nos cerr&oacute; a cal y canto fue la matriz de mi mujer. Qued&oacute; embarazada pero al poco tiempo perdi&oacute; el embri&oacute;n. Luego vinieron tiempos de clamor, de angustia y confianza en la Palabra a favor de la herencia del Se&ntilde;or que son los hijos. Despu&eacute;s de siete a&ntilde;os de matrimonio, por fin mi mujer concibi&oacute; a nuestro primer hijo, posteriormente de atravesar un periodo de prueba con una nueva amenaza de aborto latente durante los primeros meses. Mantuvimos firmes nuestra esperanza en Dios y &Eacute;l nos sac&oacute; a lugar espacioso. Tuvimos nuestro primer hijo sano, lleno de vida y vitalidad. Luego el segundo con la misma energ&iacute;a o m&aacute;s que su hermano, y m&aacute;s tarde cuando cre&iacute;amos haber completado el &ldquo;cupo&rdquo; de hijos, Dios nos dio un tercero, que superado el &ldquo;susto&rdquo; inicial, vino a llenar nuestro hogar de gozo y ruido.\n<\/p>\n<p>\n\tDespu&eacute;s de doce a&ntilde;os de servicio activo y una militancia sin&nbsp; titubeos en la obra ministerial, llegamos frente a un nuevo desaf&iacute;o de cambio. Sab&iacute;amos que deb&iacute;amos salir del mundo que hab&iacute;a significado todo para nosotros y emprender una nueva senda incierta. Este proceso fue a&uacute;n mas largo y costoso desde el momento en que el Se&ntilde;or me habl&oacute; de la salida hasta que vimos el nuevo rumbo a seguir. Nos traslados de Ja&eacute;n a Terrassa para entrar en una nueva situaci&oacute;n como miembros de una iglesia local y buscar un empleo para cubrir nuestras necesidades econ&oacute;micas.\n<\/p>\n<p>\n\tDe nuevo est&aacute;bamos frente a otro reto: Encontrar un trabajo estable en medio de una aguda crisis laboral,&nbsp; con un porcentaje de paro muy elevado en el &aacute;mbito nacional, adem&aacute;s de un nuevo idioma (catal&aacute;n) que estrechaba las posibilidades laborales y retaba a nuestros hijos en la nueva situaci&oacute;n escolar. Experiment&eacute; de forma muy viva lo que supone andar sobre las aguas, apoyado sobre la Palabra que Dios me hab&iacute;a dado y que nos sosten&iacute;a en una dimensi&oacute;n sobrenatural que pod&iacute;a con los informes naturales y conscientemente conoc&iacute;a.\n<\/p>\n<p>\n\tDespu&eacute;s de probar varios trabajos temporales por mas de dos meses, el oleaje y los vientos de la situaci&oacute;n comenzaron a soplar con fuerza. Llegu&eacute; a un punto de m&aacute;xima presi&oacute;n; la ansiedad por la b&uacute;squeda de un empleo s&oacute;lido se me hizo insoportable hasta que apart&eacute; tres d&iacute;as para ayunar y orar definitivamente. D&iacute;as despu&eacute;s de alcanzar el punto m&aacute;s &aacute;lgido de mi desesperaci&oacute;n el Se&ntilde;or me habl&oacute; claramente. Estaba al lado de mi mujer en uno de los cultos de la iglesia donde el pastor estaba ministrando a los enfermos. Dije a&nbsp; mi esposa, vamos a ponernos de acuerdo para que esta semana encuentre el trabajo. Agarr&eacute; con convicci&oacute;n la mano de mi mujer y poco despu&eacute;s de orar el Esp&iacute;ritu Santo me dijo: &ldquo;El mi&eacute;rcoles de esta semana comenzar&aacute;s a trabajar&rdquo;. Qued&eacute; sobrecogido y meditativo y sin darme mucho tiempo a pensar o&iacute; tambi&eacute;n que me dec&iacute;a: &ldquo;D&iacute;selo a tu mujer&rdquo;.\n<\/p>\n<p>\n\tDud&eacute; unos instantes pero sab&iacute;a que estaba en un momento especial as&iacute; que lo hice. El martes de esa semana tuve una entrevista con el jefe de personal de la f&aacute;brica donde trabajaba un hermano de la iglesia y que anteriormente le hab&iacute;a hablado de m&iacute;. Yo no sab&iacute;a nada as&iacute; que me present&eacute; y despu&eacute;s de hablar unos minutos me dijo: &ldquo;Si te interesa el trabajo puedes venir ma&ntilde;ana mi&eacute;rcoles a las seis de la ma&ntilde;ana para empezar a trabajar&rdquo;. Una vez mas la puerta se hab&iacute;a abierto. Me regocij&eacute; grandemente y corr&iacute; a comunic&aacute;rselo a Maria. Empezaba una nueva etapa en nuestras vidas. Han pasado mas de seis largos a&ntilde;os y en este tiempo no me ha faltado trabajo en la f&aacute;brica de encuadernaci&oacute;n. He aprendido un nuevo oficio con mucho sufrimiento y el Se&ntilde;or ha suplido todas nuestras necesidades econ&oacute;micas.\n<\/p>\n<p>\n\tSin embargo, mi esp&iacute;ritu me dice desde hace bastante tiempo que nos quedan nuevas puertas por delante que se abrir&aacute;n en su momento. El sabio Salom&oacute;n dijo que &ldquo;la vida del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el d&iacute;a es perfecto&rdquo;. No hay lugar para el establecimiento definitivo para los hijos de Abrah&aacute;m por la fe; somos extranjeros y peregrinos en esta tierra; vivimos en tiendas de campa&ntilde;a hasta llegar a las moradas de la casa celestial que Jes&uacute;s ha ido a preparar para nosotros. Jes&uacute;s es la Estrella de la ma&ntilde;ana y tiene en su mano las llaves que abren y nadie puede cerrar y cierra y nadie puede abrir.&nbsp; El disc&iacute;pulo del Se&ntilde;or ha sido puesto en estrecho y no debe conformarse al esquema de vida de este mundo, sino transformarse por medio de la renovaci&oacute;n del entendimiento para conocer la voluntad del Se&ntilde;or. La uni&oacute;n con Jes&uacute;s nos lleva a la realidad mas elevada de que &ldquo;ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi, y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me am&oacute; y se entreg&oacute; a si mismo por m&iacute;&rdquo;.\n<\/p>\n<p>\n\tNuestras vidas nunca llegan a un lugar de seguridad definitiva porque vivimos en un mundo movible y cambiante. Dependemos siempre de Dios y Su gracia, por ello no podemos dejar de clamar d&iacute;a y noche buscando el pr&oacute;ximo paso a dar; aunque nuestras vidas est&eacute;n aparentemente establecidas en par&aacute;metros fijos y definitivos, no es as&iacute;, hay nuevas puertas que se abrir&aacute;n en su momento y su voz sigue diciendo:&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\t&ldquo;He aqu&iacute; que yo hago cosa nueva, pronto saldr&aacute; a luz; &iquest;no la conocer&eacute;is? Otra vez abrir&eacute; camino en el desierto y r&iacute;os en la soledad&rdquo;<br \/>\n\t(Isaias, 43:19).\n<\/p>\n<p>\n\tVuestro en Cristo\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>VIRGILIO ZABALLOS<\/strong><br \/>\n\t&nbsp;\n<\/p>\n<hr  \/>\n<p>\n\tHaga un clic aqu&iacute; para escribir al autor:<br \/>\n\t<a href=\"mailto:vzaballos@hotmail.com\">Pastor Virgilio Zaballos<\/a><\/p>\n<p>\t<a href=\"\/?page_id=34995\">Volver a la pagina del Pastor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo el comienzo de una de las series de televisi&oacute;n que ve&iacute;a de ni&ntilde;o, creo que se titulaba el agente 096, en la que aparec&iacute;a al inicio de cada cap&iacute;tulo la imagen del protagonista caminando a paso firme y decidido, y delante de &eacute;l se iban abriendo puertas, una tras otra, hasta que llegaba al &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Otra vez Abrir\u00e9 Camino\u00a0\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/dci.org.uk\/es\/virgiliojunio2002\/#more-35032\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Otra vez Abrir\u00e9 Camino\u00a0\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_gspb_post_css":"","itsec_x_frame_options":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-35032","page","type-page","status-publish"],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/35032","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35032"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/35032\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35032"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}