{"id":35001,"date":"2016-03-14T22:18:43","date_gmt":"2016-03-14T22:18:43","guid":{"rendered":"http:\/\/dci-org-uk.stackstaging.com\/es\/?page_id=35001"},"modified":"2016-03-24T23:18:29","modified_gmt":"2016-03-24T23:18:29","slug":"lagranconfesion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/dci.org.uk\/es\/lagranconfesion\/","title":{"rendered":"La Gran Confesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>\n\tLa mayor&iacute;a de los sistemas religiosos enfatizan la necesidad de un buen comportamiento &eacute;tico-moral, lleno de leyes y prescripciones para obtener el beneficio de la divinidad a que se adora. Tristemente, tambi&eacute;n en el cristianismo (en todas sus variantes y denominaciones) ha sido invadido por este virus. Es una enfermedad cr&oacute;nica del ser humano pretender obtener el favor de Dios mediante sacrificios personales, una auto-disciplina monacal o un esfuerzo mental por alcanzar las reglas de conducta que se supone a los creyentes.\n<\/p>\n<p>\n\tHe visto en muchas ocasiones la impotencia de aquellos que pretenden agradar a Dios y fallan una y otra vez con la consiguiente frustraci&oacute;n. Lo he visto y o&iacute;do en Retiros juveniles, en testimonios p&uacute;blicos en las congregaciones, etc. Ante este espect&aacute;culo doloroso me he preguntado sinceramente si ese es el camino trazado por el evangelio de Jes&uacute;s. &iquest;Por qu&eacute; llegamos a ese punto de aparente impotencia cuando somos realmente sinceros en nuestro deseo de hacer la voluntad de Dios?. &iquest;Por qu&eacute; parecemos almas en pena tratando de hacer lo que parece ser una utop&iacute;a?. &iquest;C&oacute;mo es posible que demos la impresi&oacute;n que al final todo el mensaje y la experiencia cristiana se reduce a un esfuerzo de la voluntad para salir adelante?.\n<\/p>\n<p>\n\tMe pregunto, &iquest;Es ese realmente el mensaje liberador que leemos en las Escrituras, escuchamos en los templos y proclamamos en las plazas?. Sinceramente, creo que no. Tengo la impresi&oacute;n de que hemos cargado la sencillez del evangelio con una ingente cantidad de apelaciones al esfuerzo humano, que solo producen impotencia y apat&iacute;a en la mayor&iacute;a de los que se consideran d&eacute;biles de car&aacute;cter.\n<\/p>\n<p>\n\tLo que veo en las Escrituras es una simplificaci&oacute;n (no-simpleza) reducida a un Nombre. Invocar un Nombre: Jes&uacute;s. Y a partir de esa invocaci&oacute;n genuina de fe, guiada por el Esp&iacute;ritu Santo veo el comienzo poderoso de la semilla del Reino operando en el coraz&oacute;n interno del ser humano; el Reino mas poderoso que existe y jam&aacute;s existir&aacute; (Dn.2:44).\n<\/p>\n<p>\n\tEl cristianismo es una confesi&oacute;n, una proclamaci&oacute;n de fe. &quot;Que si confesares con tu boca que Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or, y creyeres en tu coraz&oacute;n que Dios le levant&oacute; de los muertos, ser&aacute;s salvo. Porque con el coraz&oacute;n se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvaci&oacute;n&quot;.\n<\/p>\n<p>\n\tEl ap&oacute;stol Pablo recibi&oacute; este mensaje del disc&iacute;pulo Ananias: &quot;Ahora, pues, &iquest;por qu&eacute; te detienes?. Lev&aacute;ntate y baut&iacute;zate y lava tus pecados, invocando su nombre&quot;.\n<\/p>\n<p>\n\tEl autor de la carta a los Hebreos hace este &eacute;nfasis cuando expone la verdad sobre nuestra profesi&oacute;n o confesi&oacute;n: &quot;Retengamos nuestra confesi&oacute;n&quot;. Y dice tambi&eacute;n: &quot;Mantengamos firmes, sin fluctuar, la confesi&oacute;n de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometi&oacute;&quot;.\n<\/p>\n<p>\n\tY as&iacute; podr&iacute;amos ir viendo pasaje tras pasaje donde aparece esta verdad central de la fe cristiana. Ahora bien, esto que en apariencia es tan simple encierra un misterio que solo puede penetrarse cuando se sincronizan nuestro coraz&oacute;n y nuestra boca. Cuando el Esp&iacute;ritu Santo nos permita acceder &ndash;mediante el arrepentimiento y la b&uacute;squeda sincera de Dios- a un instante sobrenatural donde conectamos con la realidad del Reino de Dios; el acceso al Trono de la gracia para recibir el perd&oacute;n de nuestros pecados y el milagro de una nueva vida inaugurada por Cristo en la resurrecci&oacute;n.\n<\/p>\n<p>\n\tRecuerdo de forma clara la diferencia que constituy&oacute; en mi vida espiritual la experiencia personal con la proclamaci&oacute;n del Nombre de Jes&uacute;s. Fue a los pocos d&iacute;as de asistir a mi primera congregaci&oacute;n. Hasta este momento yo solo pod&iacute;a hablar con otras personas de Dios en sentido general y abstracto, aunque en mi interior era todo muy real. Pero este d&iacute;a, en un culto de oraci&oacute;n, fui llevado a una especie de &eacute;xtasis durante el tiempo que dur&oacute; la reuni&oacute;n. Estaba de rodillas y todo mi cuerpo fue llevado a una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de la gravedad, donde pod&iacute;a palpar el &aacute;mbito espiritual de mi ser.&nbsp;\n<\/p>\n<p>\n\tEn esa situaci&oacute;n solo pude hacer esta oraci&oacute;n: &quot;Gracias, Jes&uacute;s&quot;. As&iacute; estuve mas de una hora. Y la primera cosa pr&aacute;ctica que pude experimentar despu&eacute;s de salir de aquel culto, fue que sent&iacute;a una liberaci&oacute;n completa para hablar a todo el mundo del Nombre de Jes&uacute;s. Ya no como un dios generalizado para todo tipo de creyentes, sino como la Persona que media entre Dios y los hombres. A partir de este momento mi vida cristiana se desarroll&oacute; muy r&aacute;pido. Crec&iacute; a gran velocidad y sobre todo tuve un deseo ferviente de predicar enseguida el Nombre de Jes&uacute;s y el evangelio. Esta invocaci&oacute;n, proclamaci&oacute;n o confesi&oacute;n result&oacute; ser el punto clave de la historia de mi vida; as&iacute; como de los cambios radicales que se avecinaban sobre mis circunstancias.\n<\/p>\n<p>\n\tA partir de ese momento supe que avergonzarme del Nombre era negar mi fe y mi confesi&oacute;n, significaba volver atr&aacute;s y ser derrotado tristemente por el temor. Me aferr&eacute; al Nombre de Jes&uacute;s y mucho m&aacute;s adelante comprend&iacute; las palabras del ap&oacute;stol Juan: &quot;Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. &iquest;Qui&eacute;n es el que vence al mundo, sino el cree que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios?&quot;.\n<\/p>\n<p>\n\tEsta fe en Jes&uacute;s y esta confesi&oacute;n en Su Nombre fue lo que llev&oacute; a miles de los cristianos primitivos al martirio, al oponerse a confesar que Cesar era el se&ntilde;or. Su confesi&oacute;n fue: Cristo es el Se&ntilde;or.\n<\/p>\n<p>\n\tEsta misma confesi&oacute;n nos salva hoy y nos capacita para vivir una vida cristiana victoriosa, en medio de las aflicciones que debemos afrontar.\n<\/p>\n<p>\n\tVuestro en Cristo\n<\/p>\n<p>\n\t<i>VIRGILIO ZABALLOS<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor&iacute;a de los sistemas religiosos enfatizan la necesidad de un buen comportamiento &eacute;tico-moral, lleno de leyes y prescripciones para obtener el beneficio de la divinidad a que se adora. Tristemente, tambi&eacute;n en el cristianismo (en todas sus variantes y denominaciones) ha sido invadido por este virus. 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